• Las Cuatro Nobles Verdades del Buda

    Publicado el 23 Noviembre 2009 admin 1 comentario


    Pedro San José

    Las Cuatro Nobles Verdades – El Camino Medio - párrafo del libro aún no publicado “Desde Quién Soy a Qué hacer”

    El Sermón N. 26 incluido en la Ariyapariyesana Sutta  es considerado el primer sermón dado por el Buda a los ascetas después de su Despertar. Por ello tiene la importancia de la síntesis de sus enseñanzas. Tendría una relevancia homologa al sermón central de las Bienaventuranzas de Jesús de Nazaret. Dice así:

    Esto es lo que he oído, el Señor estaba morando en Paranasi, en el Deer Park, en Visipatana. Se dirige al grupo de cinco monjes: “Uno no debe seguir caminos extremos: vivir a base de placeres propios, que es bajo, grosero, incivilizado y sin sentido; o vivir a base de la mortificación propia, que es doloroso, incivilizado y sin sentido. El Tathagata (es la referencia que el Buda utiliza para dirigirse a sí mismo, vendría a significar “el que está aquí”) ha llegado al camino medio, que no acepta ninguno de estos extremos. Es un camino que genera visión y comprensión. Conduce a la tranquilidad interior, al Despertar y a la liberación. Tiene ocho ramas: a través del ver, del pensar, a través del habla, de la acción, del medio de vida, de la resolución, de la atención y de la concentración.

    Esta es la noble verdad de la existencia de dukkha (sufrimiento). El nacimiento es doloroso, el envejecimiento es doloroso, la enfermedad es dolorosa, la muerte es dolorosa. Encontrar lo que no es querido es doloroso, la separación de lo que es querido es dolorosa, no obtener lo que uno quiere es doloroso. En resumen, los cinco agregados (cuerpo, emociones, percepciones, voliciones y conciencia) son dolorosos. Esta es la noble verdad del sufrimiento.

    Esta es la noble verdad del origen del sufrimiento: el apego que conduce a la existencia repetida, abandonando la vida y queriendo permanecer. Cuanto más se abandona uno en esto, se convierte en la estimulación del apego. Apego por la existencia, apego por la no existencia.

    Esta es la noble verdad del cese del sufrimiento, la desaparición de todo trazo o mantenimiento del apego. La desaparición y el abandono del apego que conduce a experimentar la libertad e independencia.

    Esta es la noble verdad del Camino que conduce al cese del sufrimiento, el camino con ocho ramas: a través de la vista, del pensamiento, del habla, de la actividad, del medio de vida, de la resolución, de la atención, y de la concentración

    Tal es el sufrimiento, puede ser completamente conocido. Ha sido completamente conocido. Tal es el origen del sufrimiento. Puede ser rechazado. Ha sido rechazado. Tal es el cese del sufrimiento. Puede ser experimentado, ha sido experimentado. Tal es el Camino que conduce al cese del sufrimiento. Puede ser cultivado. Ha sido cultivado. Así ha aparecido a mi visión, comprensión, inteligencia, conocimiento e iluminación sobre cosas no previamente conocidas.

    En tanto en cuanto mi visión y conocimiento no ha sido completamente clara en todas sus formas sobre la realidad de las cuatro nobles verdades, no reclamé haber tenido un puro Despertar en este mundo, con sus formas humanas y celestiales, dioses y formas malignas. Solo cuando mi conocimiento y visión fue clara en todas sus formas, fue cuando realmente reclamé haber obtenido el Despertar. El conocimiento y visión apareció dentro de mí de forma que la libertad de mi mente es inamovible. Este es el último nacimiento. No hay más experiencias repetidas”.

    Esto es lo que dijo el Señor. Inspirados, los cinco monjes se delectaron en sus palabras, y mientras el discurso era dicho, el ecuánime ojo del Dharma apareció en el Venerable Condania que dijo:

    Todo lo que se origina, cesa.

    La clave para entender este Sermón es que el Buda se enfrenta al escenario vital humano como el foco de su preocupación. Cuando contempla la vida ve Dukkha. Dukkha es traducido por “sufrimiento”, pero si bien el sufrimiento es parte del término, es algo más. Es el drama de la existencia como algo no acabado, imperfecto, inestable, en desequilibrio y cambio permanente, en cuyo proceso el deseo del ser humano de detener o poseer la vida, provoca dolor. Por tanto el programa que propone el Buda es un programa que mediante la superación del origen del sufrimiento, conduce a la liberación humana, para alcanzar la paz, la felicidad y la realización.

    Por tanto es un programa práctico, de acción, que no tiene nada de interpretación del mundo, no es una filosofía, o una psicología, sino que es la constatación de lo existente basada en la experiencia vital. Comienza con el conocimiento profundo del sufrimiento, de Dukkha. Es paradójico comprender que para escapar del ciclo del sufrimiento es necesario comenzar enfrentándose a él, conocerle profundamente. El Buda matiza Dukkha en cuanto a la fragilidad del cuerpo, los sentimientos, nuestra percepción del mundo, las decisiones y acciones de nuestra vida, y la conciencia e interpretación de la realidad; todos ellos están teñidos de Dukkha. Es necesario percibir Dukkha en primer lugar como una propiedad general de todo lo existente. El drama de la vida que es consecuencia de su realidad dependiente, que luego desarrollaremos. Este sufrimiento afecta a nuestro presente físico y nuestro devenir, nuestro envejecimiento y nuestra muerte. También existe una Dukkha existencial, consecuencia de nuestras decisiones y nuestros actos. El drama de nuestra vida, nuestras opciones y nuestros apegos condicionan una vida atrapada, que no acepta el cambio inherente en la vida. El sufrimiento existencial conforma también nuestra posición en el mundo, nuestra forma de percibirnos separados y solos, nuestra interpretación de nuestro entorno como un espacio extraño y hostil en el que estamos desterrados. Solo a través de contemplar, de ver profundamente el mundo fenoménico, nuestra propia existencia, los sucesos, y la experiencia inmediata del mismo, es posible percibir la causa de nuestra inestabilidad, de nuestro drama, que hace que nos veamos como huérfanos aislados en un mundo hostil. Ésta es la primera realización del Buda. Considerar y experimentar las profundidades de la vida, que anidan en el centro del corazón humano, es una llamada a la existencia. El Camino Medio, como indica el Buda, no acepta la renuncia a la vida, la condena del mundo, sino que mira el mundo como el campo natural de la experiencia, y viendo la naturaleza de nuestras relaciones con el mundo, se abre a entender el origen de las mismas, la causa que produce el drama que vivimos.

    El origen del sufrimiento es el apego. Para entender la naturaleza de nuestro apego hemos de partir de la frase de realización de Condania: Todo lo que aparece, cesa. El escenario delante del Despierto es un universo en continuo cambio, los seres vivientes solo existen en función de todo lo demás, y su vida es un cambio en el que la vida es un destello que da lugar a otros destellos. La relación causa/efecto continua sin cesar, dando lugar a continuas manifestaciones. La vibración de la vida es este palpitar continuo, esta danza cósmica de fenómenos que aparecen y desaparecen, en la que todo se mueve en dependencia. En vez de seguir el flujo, de formar parte de él y sentir la vida vibrar en nuestras células y en nuestro espíritu, sin pretender ninguna identificación y fluir con el mundo, nos resistimos y nos agarramos, queremos poseer y parar el flujo. No queremos envejecer, no queremos morir y desaparecer, no queremos que nuestros actos no transciendan, que nuestra forma de ver las cosas no nos haga inmortales. Nos apegamos a nuestra propia forma de identificar las cosas y a nosotros. Como la realidad es diferente, como todo cambia, aparece y desaparece, sufrimos.

    El Buda nos estimula a rechazar el origen del sufrimiento. Nos estimula a abandonar el estado de nuestra neurosis, nuestro deseo de propiedad y pertenencia, como camino hacia nuestra liberación. Esta propuesta indica que es posible vivir sin apegarse, vivir sin cerrar nuestras identificaciones. Nuestra liberación pasa por la superación de nuestras identificaciones.

    La desaparición y el abandono del apego conduce a experimentar la libertad e independencia, nos dice. Es posible experimentar una forma de vivir liberada, en la que nuestra vida quede comprometida con nuestra manifestación presente sin pretender atraparla o retenerla. Tiene su expresión clara en la contestación sorprendente del Buda cuando es preguntado sobre la esencia de su descubrimiento, la esencia del Dharma: una forma de vivir en la que en cada momento se viva auténticamente. Vivir auténticamente, plenamente, en completa atención, cuando miramos, cuando pensamos, cuando hablamos, cuando actuamos de una u otra forma, cuando trabajamos o vivimos en nuestro medio y con los demás, cuando tomamos decisiones,  cuando contemplamos el fluir vital en plena atención, cuando nos concentramos en nuestro ser. La liberación es una ruptura interior con nuestra esclavitud esencial, la superación de nuestra forma de entender y comprender, y la incorporación consecuente en el flujo de lo existente, sin límites, sin fronteras en el tiempo y el espacio, sin que detengamos nada, formando parte de todo. Esta forma de vida es la verdadera redención de la humanidad. Es posible experimentarla, aquí y ahora. Ha sido experimentada por el Buda. Es el futuro abierto por Él para todos nosotros.

    La forma de alcanzar esta liberación es a través de la práctica del Óctuple Camino. La apertura al camino, que es un estimulo a crear otra forma de vivir, es expresada a través de una acción en Pali, tal y como el Buda la expresó: “Bhavana”,  que significa cultivar, desarrollar, hacer que sea, dar a luz, crear. Esta práctica es desarrollar la creación de un vivir autentico en nuestra existencia, en cada momento, en cada circunstancia de nuestra vida, en cada acción que realizamos, como forma de superar el deseo de retener y permanecer. Este es el mensaje central del Buda, este es el corazón de su doctrina, que no es doctrina, sino un programa pragmático sobre cómo vivir, alejado de toda filosofía y toda interpretación o identificación fija de la realidad. Mirar profundamente el sufrimiento, rechazar el origen del sufrimiento, para que a través de la práctica del óctuple Camino, experimentar la liberación y el cese del sufrimiento. Este es un proceso reverberante, continuo, que supone un proceso de crecimiento y de cambio cualitativo de la existencia.

    Dejemos que el propio Buda nos explique el significado del Óctuple Camino, como el programa  de desarrollo espiritual que propone (Magga-vibhanga Sutta):

    He oído que en una ocasión el Bendecido estaba en Savatthi, en Jeta´s Grove, en el monasterio de Anathapindika

    Allí él se dirigió a los monjes, diciendo, “Monjes.”

    “Si, Señor”, los monjes le respondieron

    El Bendecido dijo, “Os enseñare y analizaré para vosotros el Óctuple Camino. Escuchad y prestad mucha atención. Hablaré”

    “Como tu digas, Señor”, le respondieron los monjes.

    El Bendecido dijo, “Ahora ´¿qué es, monjes, el Óctuple Camino? Ver auténtico, resolución auténtica, hablar auténtico, acción auténtica, auténtica forma de vivir, auténtico esfuerzo, atención auténtica, concentración auténtica.

    ¿Y qué es, monjes, Ver auténtico? Conocimiento en relación con el sufrimiento (Dukkha), conocimiento en relación con el origen del sufrimiento, conocimiento en relación con la eliminación del sufrimiento, conocimiento con la práctica que conduce a la eliminación del sufrimiento: Esto, monjes es lo que significa Ver auténtico.

    Y ¿Qué es auténtica resolución? Tener resolución en la renuncia, en la libertad en relación con deseos desordenados, en no hacer el mal: Esto es lo que significa auténtica resolución

    Y ¿Qué es hablar auténtico? Abstenerse de mentir, abstenerse de maledicencia, abstenerse del exceso de hablar, abstenerse de hablar frívolo: Esto es, monjes, lo que significa auténtico hablar

    Y ¿Qué es, monjes, acción auténtica? Abstenerse de quitar la vida, abstenerse de robar, abstenerse de lujuria: Esto, monjes, es lo que significa acción auténtica.

    Y ¿Qué es, monjes, autentica forma de vivir? Cuando un discípulo procediendo de familia noble, abandona una vida deshonesta, y mantiene su vida en honestidad: Esto es, monjes, auténtica forma de vivir

    Y ¿Qué es, monjes, esfuerzo auténtico? (I) Cuando un monje que genera deseo, comportamiento, resistencia activa y persiste en el intento por no permitir que el mal se desarrolle, cualidades que están todavía insuficientemente desarrolladas en él. (II) Genera deseo, comportamiento, resistencia activa y persiste en el intento de eliminar todo mal, cualidades que están todavía insuficientemente desarrolladas en él. (III) Genera deseo, comportamiento, resistencia activa y persiste en el intento de conseguir cualidades suficientemente desarrolladas en él (IV) Genera deseo, comportamiento, resistencia activa y persiste en el intento por mantener, no confundir, hacer crecer, dar plenitud, desarrollar y culminar las cualidades suficientemente desarrolladas que han aparecido: Esto, monjes, es lo que significa esfuerzo autentico

    Y, ¿Qué es, monjes, correcta atención? (I) Cuando un monje permanece focalizado en el cuerpo tanto interiormente como exteriormente – ardiente, despierto, en plena conciencia- apartando la codicia y el deseo desordenado en relación con el mundo. (II) Permanece focalizado en los sentimientos y sus productos, – ardiente, despierto, en plena conciencia- apartando la codicia y el deseo desordenado en relación con el mundo. (III) Permanece focalizado en su mente y sus productos – ardiente, despierto, en plena conciencia- apartando la codicia y el deseo desordenado en relación con el mundo. (IV)Permanece focalizado en las cualidades mentales y sus productos - ardiente, despierto, en plena conciencia- apartando la codicia y el deseo desordenado en relación con el mundo. Esto, monjes, es lo que significa atención autentica

    Y ¿Qué es, monjes, autentica concentración? (I) Cuando un monje, habiéndose separado de la sensualidad, de cualidades mentales no suficientemente desarrolladas – Entra y permanece en el primer jhana (absorción y/o concentración, abismamiento): éxtasis y placer de la renuncia, acompañado de pensamiento y apreciación directa. (II). Con el mantenimiento de de pensamiento y apreciación directa, entra en el segundo jhana: éxtasis y placer que nace de la concentración, la unificación de la atención libre de pensamiento y apreciación directa – visión interna. (III) Con la disolución del éxtasis, permanece ecuánime, atento y alerta, y siente goce con su cuerpo. Entra en el tercer jhana, del cual los nobles declaran,  `Ecuánime y atento, permanece en el goce´. (IV) Con la superación del goce y del dolor – como en la anterior desaparición del éxtasis y del deseo desordenado – entra en el cuarto jhana: Pureza de ecuanimidad y atención, sin placer ni dolor. Esto, es, monjes, concentración autentica.”

  • Fragments on Love

    Publicado el 9 Noviembre 2009 admin No hay comentarios

    Martine Batchelor 

    Human beings are endowed with the capacity and the ability to love. For love to happen we need to be able to recognize the other, to relate to the other. Love necessitates connection. It requires of us that we see something or someone beyond us. It is easy for us to be locked into our inner world: our emotions, our thoughts, our sensations, our body, our mind, our problems. Because we identify so much with the conditions that make us we often limit ourselves to these. We become locked inside ourselves and are the poorer for it. We feel isolated and separate. One dimension of ourselves is indeed of aloneness. Nobody can feel our pain or our problems for us. However, through the breath, the clothes we wear, the food we eat, the medicines we take, the houses we inhabit, we are inevitably and intimately connected to the whole world. We are inescapably alone with others.

    Love is the greatest gift we can give to ourselves and others. In love the self expands and becomes open to experiences from the outside. We go beyond ourselves to what is other, to what we do not know for certain. But in the continuation and the growth of love we come to know intimately what is other. In that knowledge and intimacy comes acceptance and trust. For love to grow beyond the initial attraction, we have to learn to accept the other fully as they are. If our love is conditional and compartmentalised, then trust will not be able to develop. This is the greatest gift of love — acceptance leading to trust. The power of trust resides in the fact that through it, self and other can develop together and separately. Love does not make us become one with what is loved or merge with the other but makes us stand and walk together in harmony and in growth. It allows us to share a nurturing space.

    Love is a feeling for, an awareness and an appreciation of the other. Love is possible because we have feelings and emotions. But these feelings and emotions can be positive or negative. It is the same with love. It can be a positive force or a negative one. It is negative when it leads us to more grasping. Because the feelings of love are so beautiful we want them to last. Because we feel that they are being created by the presence of the other we want to be with the other constantly. In doing that we limit them and ourselves. Love is positive when it helps us to be more open and spacious. When we realise that there is no limit to it. The more we love, the more we can love and share that love with others.

    Awareness is an essential factor in wise loving — awareness of the other as another being who is alive and is breathing just like us, and also just like us wants to be happy, loved and accepted. It is also an awareness that the other is not an extension of ourselves but that we are walking together on this earth, sharing the same air. Love is also a recognition and appreciation of the other not so much in terms of what they bring to us but in terms of their whole being. We are grateful that they are alive, participating in the dance of life as we are.

    At the root of love there is liking but if love is only based on liking this will limit its influence and power. One essential aspect of love is care and respect which does not necessitate liking and attraction but an intimate response and connection to life. We care and respect life because we are part of it. A love of life is an universal love which is wider than loving one person. Although loving one person can help you to open up to universal love. In love there is also compassion which is feeling with. We are aware of the suffering of another person and we respond to that. We are not indifferent to it. In compassion there is a passion for life rooted in awareness and response.

    In love there is affection, warmth and contact which can have a healing effect. There is a physical, emotional, mental sharing. We come into contact with others. We affect them and they affect us. Love can influence us greatly, it can help us soften what is fixed. It can help us open what is closed. It can be a creative force in our life. In coming close to others we are enriched by their natures and in turn they are enriched by us. Something new can come out of this intimate sharing. In love there is also passion which is full of energy and excitement. This will invigorate us and is often associated with a deep feeling of joy.

    Some of the obstacles to love are our agenda, expectations, needs and wants. We have to be careful that in love we are not looking for ourselves, for a replica; nobody can be exactly like us. Love can help us discover our differences so that we can become enriched by them.