Kosho Uchiyama  

Kosho Uchiyama

Publicado el 31 mayo 2017 Sin comentarios aún ...

Kosho Uchiyama Roshi nació en Tokio en 1912, antes de convertirse en monje zen estudió en la universidad de Waseda, en su ciudad natal, donde se diplomó en filosofía occidental, y comenzó a impartir clases en un liceo femenino en Miyazaki, volviendo posteriormente a Tokio, donde se casó en 1939. Su joven esposa murió mientras estaba embarazada, acontecimiento que dejó huellas profundas en él. A partir de entonces se acercó al sôtô Zen, encontrando en 1941 a Kodo Sawaki, monje errante y reformador del Zen, el cual lo devolvió a la pureza de sus orígenes, revitalizando la práctica de zazen como uno de sus pilares más básicos. Desde ese momento siguió a aquel en sus desplazamientos, hasta su muerte en 1965, momento en que le sucedió como responsable del templo de Antaiji, el templo que Kodo Sawaki había rehabilitado como un sitio consagrado al estudio de Dôgen, monje fundador del Soto Zen, y a la práctica del zazen.

Kosho Uchiyama convirtió Antaiji en un lugar autosuficiente, dedicado a la practica de zazen, al samu (trabajo) y al estudio del dharma, despojando al zen de añadidos rituales y religiosos que había adquiriendo con los siglos, devolviéndolo a la pureza original de su fundador. Es autor de más de veinte libros sobre la práctica del zen, igualmente fue un experto en origami, el arte de origen japones del plegado de papel para obtener diversas figuras, conocido en español como papiroflexia, sobre el cual publico igualmente algún libro. En 1975 se retiró de Antaiji y vivió con su esposa en Noke-in, un pequeño templo en las afueras de Kyoto, hasta su muerte en 1998.

En este texto, Kosho Uchiyama nos habla de una forma clara sobre la experiencia interior durante la práctica de zazen, explicándonos como, en el zazen predicado por Dôgen, por su propio maestro Kodo Sawaki y por el mismo, más allá de la búsqueda de algún tipo de experiencia especial, más allá incluso de la búsqueda del satori, más allá del intento imposible de hacer desaparecer los deseos, la ilusiones y los apegos, lo importante es el esfuerzo mantenido por volver a la pura realidad de la práctica real y viviente de zazen, la apertura a la realidad en cada instante de nuestra propia vida.

             

Sesshin sin juguetes

Publicado el 31 mayo 2017 Sin comentarios aún ...

Kosho Uchiyama

En primer lugar me gustaría describir nuestros sesshin (retiros) en Antaiji y las experiencias que allí realizamos. Mi deseo es mostrar claramente nuestro zazen y nuestro comportamiento ante la vida.

Desde la muerte de mi maestro Kôdô Sawaki en 1965 he comenzado a organizar nuestros sesshin de la siguiente manera: cada sesshin dura cinco días, de viernes a martes, de tal forma que el primer domingo del mes está en medio. En febrero, cuando hace frío, y en agosto, cuando hace calor, no hay sesshin. En julio y en septiembre el sesshin no dura más que tres días.

Nuestro programa comporta zazen y kinhin (ejercicio "andando") y nada más, desde las cuatro de la mañana hasta las nueve de la noche.

Tomamos tres comidas al día y hacemos kinhin inmediatamente después de cada comida; luego hay un intervalo de poco más de treinta minutos para las necesidades personales.

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Sobre Zazen

Publicado el 31 mayo 2017 Sin comentarios aún ...

Kosho Usiyama

En pocas palabras, hacer zazen es dejar de hacer todo, ponerse frente a la pared y sentarse, sólo ser uno mismo que es sólo el Ser. Cuando hacemos zazen, deberíamos abstenernos de hacer todo, sin embargo, como somos humanos, empezamos a pensar, nos involucramos en un diálogo con los pensamientos en nuestra mente. "¿Yo debería haber vendido en ese momento? ¡No, debería haber comprado!" o "Debería haber esperado un poco." Si eres un corredor de bolsa pensarás así. Si eres un joven amante, puede suceder que tu enamorada inevitablemente aparezca todo el tiempo. Si eres una suegra que no se lleva bien con su nuera, pensaras en la mujer de tu hijo. Cualquiera que sea la situación en que estás envuelto, los pensamientos surgirán por cuenta propia en cuanto estés haciendo zazen. Una vez que percibes que estás pensando cuando no deberías estar haciendo nada y vuelves a zazen, los pensamientos, que aparecían de forma tan clara, como si fuesen imágenes en una pantalla de televisión, desaparecen de repente, como si hubieses apagado la televisión. Queda solo la pared ante ti. Por un instante… es esto. Esto es zazen. Sin embargo, los pensamientos de nuevo surgen por sí mismos. Nuevamente retornas a zazen y desaparecen. Simplemente repetimos esto, esto es llamado kakusoku 覺觸. (consciencia de la realidad, despertarse)  El punto más importante es repetir este kakusoku millones de veces. Es de esta forma como deberíamos practicar zazen.

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