Textos de referencia  

¿Cómo hacer que el silencio hable y la quietud camine?

Publicado el 31 mayo 2017 3 comentarios
Roberto Poveda Anadón
 
Hace un par de años traduje, desde el francés al español, un texto de un monje zen japonés por desgracia escasamente traducido en mi lengua, Kōshō Uchiyama, que se titulaba “Sesshin sin juguetes” (Aquí). El texto describía la forma en la que se realizaban y  se siguen realizando las sesshin, los retiros para la práctica de zazen, en Antaiji, un pequeño monasterio soto zen japonés en el que Uchiyama ejerció el cargo de abad. No me interesaba especialmente Japón, con sus formas para mi extrañas, ni tampoco la vida monástica; pero la fuerza, la radicalidad y la pureza de la propuesta de Uchiyama me conmovió intensamente. Había algo que trascendía en ella cualquier entorno cultural o geográfico concreto. Lo que allí dice, aunque expresado a través de una forma y para un entorno concretos, va mas allá de cualquier forma y de cualquier entorno, monástico o laico, oriental u occidental; expresa una actitud sincera y profunda hacia zazen entendido como una forma de orientar la propia vida.

 

 

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La Meditación “disuelve” el yo

Publicado el 9 noviembre 2016 Sin comentarios aún ...

arrasate-oct-2014_2Enrique Martinez Lozano

Para quienes únicamente han oído hablar de ella, la meditación suele aparecer como una práctica, más o menos extraña o incluso esotérica, con la que se buscaría relajación o serenidad. En cualquier caso, se trataría de algo marginal y, en cuanto tal, prescindible.

Esta opinión ha empezado a modificarse en Occidente gracias a la inusitada expansión del “mindfulness” y a su reconocimiento creciente, particularmente en ámbitos psicológicos, médicos y académicos.

Sin embargo, mindfulness no es sinónimo de meditación. Se trata de una valiosa y eficaz herramienta terapéutica, cuyos efectos se han comprobado fehacientemente, tanto en la prevención o disminución de la ansiedad, el estrés y la depresión, como en el crecimiento integral de la persona. No es extraño, por tanto, que desde los terrenos psicológico y educativo se le preste cada vez una mayor atención.

La meditación, sin embargo, no es un conjunto de prácticas –aunque las incluya-, sino de un estado de consciencia, caracterizado por la vivencia de la no-dualidad.

No se trata, por tanto, del ejercicio de un yo que busca en la meditación algún beneficio en particular. La meditación es un estado de pura atención, en el que esta llega a ocupar todo el espacio, hasta el punto de que desaparece incluso el yo que quería meditar. Meditación es, por tanto, un estado sin yo. Lo cual resulta plenamente coherente: dado que el yo es solo un pensamiento, acallado este en la atención, aquel se disuelve. (Quizás, en rigor, habría que decir que lo que se disuelve es la identificación con el yo).

Lo que ocurre, con frecuencia, es que son los propios meditadores habituales quienes entienden la meditación como un medio para alcanzar algo que les resulte “beneficioso”. Cuando eso ocurre, lo que se consigue es seguir fortaleciendo la sensación del ilusorio “yo”, que utiliza incluso la meditación para perpetuar su afán de protagonismo. De ese modo, aquella se convierte en una herramienta más al servicio del yo.

Frente a este engaño, tan sutil como habitual, me parece importante tener presente que la meditación es un estado de consciencia radicalmente diferente del estado mental, al que se accede silenciado el pensamiento y poniendo atención, hasta que llega un punto en el que la atención (consciencia) lo ocupa todo.

El sujeto de la meditación no es, pues, el yo que quiere estar atento o se esfuerza por mantenerse consciente, sino la propia consciencia. De ahí que, siempre que el meditador se considera “sujeto” de la práctica, cae en el engaño antes citado, que imposibilita que emerja el estado meditativo.

En todo caso, el “sujeto” de la práctica habrá de ser el “Testigo”, no el yo o la mente, sino la consciencia que atestigua, Eso que observa o se da cuenta. En rigor, “yo” no medito, porque cuando hay meditación no hay (identificación con el) yo. Y “yo” no es tampoco el Testigo que observa; se trata de un nivel diferente de identidad: acallado el yo mental, emerge el Testigo. Y, a partir de ahí, puede operarse el “paso” del Testigo a la Consciencia una, donde todo es –y solo es- atención sin sujeto separado.

La “moraleja” que de aquí se desprende para quienes meditan es simple pero profundamente renovadora o transformadora: no te sitúes en el yo para meditar; más aún, no te busques como “yo”. Ábrete a percibir que “tú” no eres el sujeto de la práctica, sino que, en cuanto empiezas a meditar, el yo cae, porque emerge otra nueva identidad que trasciende la mente.

Para terminar, me gustaría señalar que es precisamente este cambio de estado el que explica que la no-dualidad no pueda ser percibida por la mente, que fácilmente la descalificará como ilusoria. La incapacidad es la misma que experimentaría quien duerme –en el estado de consciencia onírico- para captar el mundo de la vigilia. Un estado de consciencia inferior tiene vedado el acceso a otro estado superior.

             

La Gran Compasión del Bodhisattva

Publicado el 15 marzo 2013 Sin comentarios aún ...

(Traducción propia del "Handokai…" publicado en esta web)

 

Por medio de la virtud acumulada 

a través de todo lo que he hecho a lo largo de mi vida, 

¡que pueda yo eliminar el dolor de todas las criaturas vivientes! 

Que pueda ser el doctor y la medicina, 

y pueda ser la enfermera 

para todos los dolientes en el mundo, 

hasta que todos sean sanados. 

Que descienda un torrente de comida y bebida 

para aplacar el ansia del hambriento y el sediento, 

y que en la época de hambre 

¡pueda yo mismo convertirme en comida y bebida!

¡Que venga yo a ser tesoro interminable 

para los que son pobres y están abandonados; 

y que sea transformado 

en todas las cosas que ellos necesitan, 

y así pueda ser parte de su morada!

¡Sin sentir sensación de perdida 

daré todo mi cuerpo y lo que poseo, 

así como todo lo valido de mi presente, pasado y futuro, 

para que beneficie a todos los seres!

Que mediante esta donación 

la pena sea transcendida 

y mi mente alcance un estado de ecuanimidad.

Lo mejor es que ahora abandone todas las cosas 

en beneficio de todos los seres 

de igual manera que lo haré en el momento de mi muerte.

¡Renunciaré a mi cuerpo y mi vida

por la felicidad de todos los seres vivientes,

que viven matando su cuerpo, 

abusando de él o castigandolo de cualquier manera, 

así ellos podrán tener también elección!

Que si aquellos que me encuentran 

muestran un pensamiento amigable

o se enfadan conmigo por el contrario, 

pueda yo ser siempre la fuente 

que resuelva su estado de animo. 

¡Que todos aquellos que dicen cosas malignas de mi, 

o me causan cualquier otro daño, 

y también aquellos que se mofan o me insultan 

tengan la oportunidad de alcanzar el despertar pleno!

¡Que pueda salvar a aquellos que están perdidos, 

y ser la guía de los viajeros en el camino, 

que pueda ser el puente y la barca 

para todos los que desean atravesar el río de la vida! 

¡Pueda ser yo el soporte de la vida 

de todas las incontables criaturas

como lo hace el espacio y los grandes elementos de la tierra. 

Hasta que ellas sucumban y desaparezcan, 

que sea yo la fuente de vida 

de la miríada de existencias 

que llenan los confines del espacio!

 

Shantideva, siglo IX, India 

 

             

Canto de Alabanza del Zazen – Zazen Wasan

Publicado el 27 febrero 2012 Sin comentarios aún ...

 

Desde el principio todos los seres son budas
Como el agua y el hielo,
Sin agua no hay hielo,
No hay budas fuera de nosotros.
Cuán cerca de la verdad
Y que lejos la buscamos,
Como alguien que en el agua grita:”!tengo sed! (más…)

             

Declaration of Budha after Enlightment

Publicado el 12 junio 2009 Sin comentarios aún ...

"Then the thought occurred to me, 'This Dhamma that I have attained is deep, hard to see, hard to realize, peaceful, refined, beyond the scope of conjecture, subtle, to-be-experienced by the wise. Ancla3 But this generation delights in attachment, is excited by attachment, enjoys attachment. For a generation delighting in attachment, excited by attachment, enjoying attachment, this/that conditionality & dependent co-arising are hard to see. This state, too, is hard to see: the resolution of all fabrications, the relinquishment of all acquisitions, the ending of craving; dispassion; cessation; Unbinding. And if I were to teach the Dhamma and others would not understand me, that would be tiresome for me, troublesome for me.'"Just then these verses, unspoken in the past, unheard before, occurred to me: (más…)