-
Toda Ciencia Transcendiendo - Juan de la Cruz
Publicado el 12 Junio 2009 No hay comentariosEntréme donde no supe:
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.1. Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.2. De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.3. Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo.
toda ciencia trascendiendo.4. El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece,
y Su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.5. Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía,
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía:
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.6. Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.7. Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.8. Y, si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo -
Romance Anonimo
Publicado el 12 Junio 2009 No hay comentariosCuando se recoge el alma
y se entra a su centro a solas
libre y purgada de culpas,
lucida y limpia de todas.
Allí olvidada del cuerpo,
no concurriendo a sus obras cerrada puerta y ventanas, porque no le estorbe cosa.
Manda a todos los sentidos
se suspendan y recojan:
a los ojos que no miren;
a los oídos que no oigan.
Cesa la imaginación
y las potencias aflojan,
que todo lo que hay criado
pone en olvido memoria.
La razón no raciocina,
y el entendimiento reposa
que ni discurre, aunque entiende, y el afecto también obra.
Y asi como otro Moisés
se queda en el monte sola, dejando a la falda el pueblo
y canalla gritadora.
Allí trata con su dios;
El la recibe gozosa, y ella,
aunque en oscuridad,
de su hermoso esposo goza
El en ella se recrea,
y en Él ella se transforma, gustando de los regalos
de su mano generosa
Recíbele alegremente contenta con cualquier cosa
que hace, que quiere y permite,
y dale las gracias a todas.
Porque ya no siente pena
de cosa adversa y penosa,
ni quiere más que lo que Él, porque ella sin Él no obra.
Ni Él la quita su albedrio
ni un solo punto ni hora,
ni quiere que de Él se aparte, pues la quiere por esposa.
Y el querer que en ella pone
con lo suyo se transforma,
y ella quiere antes mil muertes que verse un momento sola
-
Subida al Monte Carmelo - Juan de la Cruz
Publicado el 12 Junio 2009 No hay comentariosEn una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡ oh dichosa ventura !,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada ;a escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡ oh dichosa ventura !,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada ;en la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.¡ Oh noche que guiaste !,
¡ oh noche amable más que la alborada !
¡ oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada !En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.El aire del almena
cuando yo sus cabellos esparcía,
son su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendíaQuedéme y olvidéme,
el rostro récliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado
