Poemas y otros textos místicos  

Subida al Monte Carmelo – Juan de la Cruz

Publicado el 28 febrero 2018 1 comentario

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡ oh dichosa ventura !,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada ;

a escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡ oh dichosa ventura !,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada ;

en la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía. (más…)

             

¿Lema Sabachthani?

Publicado el 6 marzo 2017 Sin comentarios aún ...

             

Cantico espiritual – San Juan de la Cruz

Publicado el 16 diciembre 2015 Sin comentarios aún ...

Cántico espiritual

Canciones entre el alma y el esposo

Esposa:

¿Adónde te escondiste,

amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti, clamando, y eras ido.           5

 

Pastores, los que fuerdes

allá, por las majadas, al otero,

si por ventura vierdes

aquél que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.           10

 

Buscando mis amores,

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras.             15

 

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Dondequiera que estés – J. Rumí

Publicado el 20 abril 2015 Sin comentarios aún ...

 

Jelaluddin Rumi

(1207-1273)

"Dondequiera que estés, sea cual sea tu condición y hagas lo que hagas,
sé siempre un buen amante”

El movimiento de las olas, 
día y noche, viene del mar, 
tú ves las olas, pero, ¡qué extraño! 
no ves el mar. 

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¡Oh corazón mio…!

Publicado el 12 junio 2009 Sin comentarios aún ...

¡Oh, corazón mío! ¿A que ribera te diriges? No hay anti ti ningún viajero, ni camino alguno;

 

¿Donde se encuentra el movimiento, donde se encuentra el descanso en aquella ribera?

 

Allí no hay agua, ni barco, ni barquero;

Ni siquiera hay una cuerda para arrastrar el barco,

ni hombre alguno para tirar de ella.

 

No hay tierra, ni cielo, ni tiempo, ni nada;

allí no hay ribera ni hay vado.

 

No existe allí ni el cuerpo ni la mente; y,

¿cuál es ese lugar que puede calmar la sed del alma?

No lo encontrarás en ese vacío.

 

Se fuerte y entra dentro de tu propio cuerpo; pues allí tu pisada será firme. ¡Oh corazón mío! Considéralo bien y no vayas a ninguna parte.

 

Aparta de ti todas las imaginaciones y afiánzate en lo que eres


 

Kabir