Producción propia  

Sin Huellas

Publicado el 29 abril 2017 Sin comentarios aún ...

             

De dos, uno

Publicado el 28 marzo 2017 Sin comentarios aún ...

             

El Proceso hacia la Paz según Yehoshua

Publicado el 8 marzo 2017 Sin comentarios aún ...

“Para quien vive con alegría de corazón, el cuerpo crece en serenidad, y la mente crece en serenidad. Cuando el cuerpo y la mente de un bikkhu que vive en alegría de corazón crece en calma, entonces la serenidad como un factor del despertar aparece. Desarrollando esta, la lleva a su plenitud”   Sutra Anapanasati

Venid a mí todos los que trabajáis y lleváis una pesada carga, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera (Mt 11: 28-38)

"Me siento desgarrado, abandonado de la esencia, solo en esta vida separada. Y no tengo paz. Vivo vigilante y lo de fuera es una amenaza para lo que quiero, lo que siento, lo que tengo. Tengo sed, sed de pertenencia y de sentido, sed de poder transcender, de ir mas allá. Vislumbro una sensación palpitante, de horizontes que no se terminan, de horizontes lejanos que se alejan mientras avanzo. Tengo miedo a no llegar, a no completar el camino, y por ello vivo en angustia por mi vida. Quizás no solo por mi vida, no por la existencia, sino por el significado, el sentido, y la razón de esta sed que no se apaga. Recuerdo el ultimo acto de incomprensión de mi maestro en el momento de su agonía:

¡Elohi, Elohi! ¿Lama Sabachthani?

que hace eco del salmo 22:

¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación,
y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo

Y este grito es en si un koan que no comprendo, algo que estalla en mi mente y que me lleva al silencio, mientras se apaga en mi la razón, la comprensión conveniente. Creo que me falta el “sentido común” para vivir entre los hombres. Y la presencia de la muerte como un transito final se me aparenta difícil. Tal parece que se me pide no solo la anulación física y mental, sino también el abandono espiritual como forma de entrar en el ámbito en el que el agua viva está presente para calmar esta sed, para que todo tenga sentido ¿Es que la transformación del mundo pasa por la radical soledad del ser, el momento en el cual se ha de producir la muerte absoluta, la aniquilación de la existencia? No lo entiendo. Y repito con el maestro:

E intento comprender que el único camino para mi es abandonar este yo, renunciar a lo que tengo, a lo que quiero y a lo que creo ser en esta vida individual que me he imaginado única, para así transitar por la noche, hasta que esté preparado para la renuncia, para la aceptación. Este crisol de incomprensión y abandono es donde tu querías que llegara. Y al decir tu estoy diciendo también yo.  Y este dialogo se convierte en una presencia sin palabras, en un quedar quieto en el instante, mientras el palpitar doloroso se deja sentir. Este grito de desesperanza, esta sed que me impulsa mas lejos es el grito necesario, me dices, para que la vida divina oculta en la creación se muestre `por fin, para que el Reino del Padre tenga un lugar en todo lugar. Y este grito es también de comunión con todos los que sufren, con “la miríada de gritos agónicos en las cárceles, en los lugares de tormento y en los tugurios de opresión”.

Y ¿cuál es el siguiente paso? ¿O habré de quedarme suspendido en este drama de solo mirar mi abandono, de solo contemplar mi sed? ¡Que espectáculo patético del que se ve a si mismo en este clamor, pero que se vuelve ciego al grito unísono, común de la creación en transformación, en desigualdad y en incompletitud! Así que habré de olvidarme de este instante de desesperación egoísta, de ese contemplar neurótico del cuerpo de mi Mesías particular, yacente en la oscuridad del no entender, para volverme a mirar por fin con ojos nuevos  la evolución de las cosas, a perderme en el conjunto de este transito de vida que  bulle en torno a mi, y mirar lo que es diferente, lo que es desigual, lo que esta en perdida; para igualar, para juntar para unir. “Y ver a los que sufren, a la miríada de gritos agónicos” , como mi propio grito, mi propio palpitar.

Y habré de pasar por el acto del perdón, que para mi es la unión del perdonante y el perdonado en una sola realidad. Y este acto del perdón, que también he llamado del “abrazo gozoso”, habrá de ser, para quien ha desaparecido el significado del yo y del tu, de la ofensa y del ofendido, igualar las condiciones de vida, las condiciones de acceso a los bienes, de reequilibrio de lo disarmónico. Habrá de suponer la tarea de restitución del perdón. Por tanto perdón y abrazo se hace equivalentes a igualar, a juntar lo desunido, a la aparición de un espíritu de apertura y comunión.  En la expresión del amor sin condiciones, de la práctica del abrazo gozoso, que ha de ser mi camino en esta noche del espíritu, no cabe la contemplación de la deuda, de la diferencia, de lo imperfecto, ya que el foco es atender la necesidad, y la compasión, entendida como “ser uno en el padecer y disfrutar”, se convierte en la guía en mi camino. Esta es la posición del iluminado, del despierto, del que hace posible la instauración del Reino. Olvidaré la diferencia y lo que se debe, y atenderé la necesidad y el acceso equitativo a los bienes. En esta acción el gozo,  la alegría del corazón, aparece por fin, y en vez de la búsqueda neurótica de significado, aprendo el significado de la humildad perfecta, que es ser uno con todos los seres, y

… reconoceré en mi mismo, si bien de forma incipiente, la naturaleza divina, y este reconocimiento aparecerá como una revelación abrumadora, que al contemplarla me cegara y me será difícil sostenerme en mis pies. Tan abrumadora es la revelación de lo divino desarrollándose a mí mismo que, si fuera capaz de contemplarlo con completa claridad, este hecho removería los cimientos de todo lo existente y haría completar el camino que pretendo para mi y para todos los seres…                                                 (“la Nube del No Saber”)

 Ya que esta naturaleza divina no es otra cosa que la unión definitiva, el proceso de juntar. Así entiendo las palabras del maestro:

Venid a mí todos los que trabajáis y lleváis una pesada carga, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera (Mt 11: 28-38)

Y en vez de entender “mi yugo” como una “carga” o “trabajo” lo entenderé mejor como el término “yug” del sánscrito, que significa “uncir” o “unir”. Ésta es la raíz de la palabra “yoga”, y el yoga busca en mi acelerar el proceso de unión de todas las cosas. Desde la alegría del corazón, que significa comprender sin comprender, hasta la paz, que es la unión de los seres y las cosas. Desde la opción práctica, pragmática para curar las heridas de la humanidad, el hambre, la injusticia, la desigualdad y la diferencia como resultado de la opresión de unos seres por otros seres.

Y esto significa construir la paz, construir la serenidad de la que habla el maestro. Es necesario, necesito, transitar desde la pena al amor, desde la neurosis a la apertura del corazón hacia lo que existe  y es por si. Desde ahí aprenderé a vivir sin respuestas, aprenderé a salir al paso en el camino con la seguridad de pertenecer, de ser, y comprenderé el significado del poema sufí que grita en mi interior:

“…solo cuando cesa el agitado trascurrir de las olas, el océano ilimitado muestra su serenidad eterna…”

Y con un Gasho os digo : “mi paz es la vuestra, mi paz os dejo y os doy. En ella habitamos y somos”

             

El Abrazo Gozoso

Publicado el 7 marzo 2017 Sin comentarios aún ...

El gozo de la presencia 


“Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde»… ”

Lucas 15,11

…Y el hombre tomo conciencia de si mismo, y creyó que todo lo existente estaba a su servicio, para su disfrute. Tomó conciencia de que estaba solo y era dueño de su vida. Así que se dirigió a aquel que siempre había venerado, a aquel que suponía el creador y dueño de todo… y le dijo: “ no quiero estar mas bajo tu cuidado, no quiero ser mas parte de ti, o estar en tu casa. Solo quiero que me des lo que es mío…”

Y sobrevino un gran silencio, y aquel que era el origen, y que sabia que todo era consigo el origen, la fuente y la evolución, guardó silencio, y parecía que cada cosa estaba separada y era por si misma, … y al hombre le pareció que podía manipularlo todo, jugar con todo. ¡Había tanto alrededor, tanto con lo que gozar! Así que el hombre, solo consciente de si mismo, partió lejos de su casa, y quiso conquistar la tierra, conquistar otros hombres, doblegar las cosas y los seres para que le sirvieran…

Y vivió muchas experiencias, y descubrió muchas cosas, y quiso reinar dominando todo lo que existe, y derrochó, y fue tirando por doquier aquello que no aprovechaba, sus basuras y desechos, y guerreo contra otros hombres, que también quería dominar, y construyo lugares a su gusto y deseo… Pero no dejó de estar solo, no dejo de sentir sed…

Destrozó la tierra que le fue dada, hizo sucumbir a sus animales y plantas, creo ciudades oscuras de personas solitarias, perdidas como él, que no encontraban explicación a su vida. Y degeneró su existencia, drogándose con sustancias hasta llegar a ser la peor especie que poblaba la tierra, pues solo seguía su mente … para olvidar su soledad, para intentar apagar la sed… y allí yacía tirado en la gran ciudad, con su buen traje de apariencia en las oficinas de los hombres grises , o con el olor etílico maloliente, o la jeringuilla colgándole del brazo. A veces se abría camino en la calle, y hacia su gran discurso justificatorio frente a un público que pasaba sin mirarle. Explicaba a quien quisiera oírle su gran proyecto, su majestuosa explicación de lo que ocurría o su solución particular para su miseria…

…Por fin un día, desesperado, gritando sin sentido, entró en si y se dijo: “¿dónde perdí el rumbo…donde el camino?… Ya no puedo volver atrás pero si adelante, yendo de vuelta a casa, allí donde todo tenía sentido. No necesito ser el dueño, ni tan siquiera el principal, me conformo con habitar en la casa de mi padre, como siervo, como parte de ella…”

Y aquí viene lo mas extraño de la historia, el padre, que es el corazón del hombre, que es su origen y su destino, la fuente y el significado, se derrama en búsqueda por aquel que se perdió. Y el rumbo de las cosas pierde aquí el equilibrio, para convertirse en un desbordamiento del amor, en una apertura sin limites. ¿Es así el sentido ultimo, es así el corazón de la vida? Ese anciano de ojos llorosos, que sale todas las mañanas a otear el horizonte, para ver si viene el hijo que marchó, ¿Es ese anciano aquel dios padre que se ha vuelto deseoso de conciliación? ¿O es el dios intimo, que cerca del corazón del hombre se manifiesta a través del amor? ¿O es el propio centro, la propia esencia, que grita desde el origen y el destino del ser? ¡que naturaleza mas extraordinaria nos muestra! La búsqueda se produce día a día, sin descanso. El centro del ser clama por la perdida, por la ausencia, y sale a los caminos, desparramándose en amor que no mide, que no condiciona. ¡Así es el hombre, sin saberlo, en el centro del ser! Así es el entramado que conforma lo que existe: el abrazo intimo, largamente esperado del padre con el hijo: “el Padre, indefinible, eterno, sin principio ni fin, sin forma, fuente y final de todo. El Hijo, forma y fenómeno, corporeidad y temporalidad, sucesos interminables en evolución. Y el abrazo gozoso, significación de la síntesis de lo que ahora y siempre ocurre. El hombre, hasta ahora perdido, se recupera a si mismo en ese abrazo, se ofrece en ese abrazo, se realiza en ese abrazo, ¡es ese abrazo! En él, la individualidad desaparece y no hay mas padre e hijo, no hay mas dos, sino que se expresa la significación completa, la plenitud realizada. Y el hombre se realiza en ese abrazo y está en casa. Todo tiene sentido, todo está realizado.

Pero el abrazo parece terminar y continua la vida, los mil fenómenos. El impacto ha quedado y es permanente. Las ropas son nuevas. Hay alegría y las caras brillan de luz. Sin embargo, en el fondo del ser, “el hermano” clama desde la oscuridad. Y los tres reinos hacen de nuevo presencia. Aparece el deseo de poseer el abrazo, de tenerle para uno, el deseo desordenado de poseer al padre. La individualidad aparece de nuevo, y el deseo de tener para si se transforma en envidia destructora. Y aparece el rechazo de ”hermano contra hermano”. Aparece la separación y de nuevo el individuo, la soledad, aparece el deseo de destruir el abrazo y su significación, la armonía y la plenitud. Y aparecen los razonamientos y las justificaciones, hasta el punto que “el padre” de nuevo ha de recordar, ha de recordar el permanente abrazo de cada momento, el gozo que significa la existencia. Ha de recordar que “todo lo de uno es del otro” que el “que estaba muerto ha vuelto a la vida”. El padre ha de recordar la necesidad de cumplir la evolución, de hacer que el hermano perdido sea recuperado, que el ciclo ha de ser completado, para traer todas las cosas a su madurez.

¿Volverá el hombre a vivir el abrazo que ya es su esencia, o abandonará el impacto y el recuerdo, y se perderá por los caminos, se refugiará en la pocilga, en la permanente soledad? ¿Habrá de salir de nuevo el padre por los caminos, mojando de nuevo los ojos, mientras mira al horizonte, abriendo los brazo al vacío, mientras trata de vislumbrar la imagen perdida, y se imagina al hijo volviendo de su peregrinaje?

Ojos encendidos mirando a lo lejos, mirada lejana, mirada húmeda,
triste mirada
de ojos quemados por el desierto cerca- no.

Has salido temprano como siempre, animado por la fe que no se apaga. Dicen que estás loco y no eres sensato, pero tu locura es de amor,

tan grande como el cielo. Padre del hijo perdido, Padre y Madre,
Padre nuestro.

Andas parte del camino
con las manos abiertas,
para que al que vuelve
se le haga mas corto el regreso. Ves a lo lejos la figura del hijo añorado entre la bruma, ¿lo ves o lo imaginas?

No… todavía no es,
es polvo, es arena,
es brillo del sol en la mañana.

Volverás una y otra vez,
hasta el fin de los tiempos, porque algo se ha separado
y ha de ser unido,
porque algo se ha perdido
y ha de ser encontrado.
¿Quién eres figura blanca
en la mitad de mi horizonte?

¿Quién eres cuidador eterno, lluvia derramada una y otra vez sin merecerlo?
Si eres así, ¿cómo es todo?
¿Y cómo soy yo,
que soy tu mismo?
Padre de todos nosotros
Padre y Madre, Padre nuestro… 

             

“Encargarse” de la Realidad

Publicado el 30 diciembre 2016 Sin comentarios aún ...

La fuerza interior – ViriyaJesus y mujer adultera1

encargarse-de-la-realidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mirar la Realidad con plena atención, conmoverse ante los sucesos, el drama de lo que ocurre, encargarse de la Realidad, que no significa ser el dueño de la realidad, ni el salvador de los acontecimientos, sino elegir ser parte del flujo evolutivo, favorecerle y darle cumplimiento, siendo creador de uno mismo y estando disponible a lo que toca. Los pasos son pues: mirar, ver, investigar con sabiduría, buscar, y elegir formar parte. Entonces surge una energía inagotable que nos permite ser la evolución misma, el acto creador en el momento presente.

He aceptado entrar en quietud en el seno de mi mismo, y he recorrido el largo camino de alejarme de de mis apegos y mis herencias, aun no terminado. He dejado de correr y correr tras mis propios proyectos y al dejar de hacerlo me he encontrado en un lugar oscuro, sin saber que hacer, sin saber que ser, pues lo que he tenido ya no lo siento mío, lo que he sido ya no siento que soy yo. Y mi primera tendencia es buscar, buscar un nombre, un sentido, un significado. Sin embargo he de aprender a buscar sin buscar, a esperar sin ser, a estar en mi lugar como estaba primero. Y así recito:

he-buscado

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